Un encuentro con preguntas abiertas
INFOVATICANA
La cita, que se celebra del 25 al 27 de octubre, reúne a 384 representantes de 53 países, con 24 foros y una ceremonia final ante la basílica de San Francisco. Desde 1986, el llamado espíritu de Asís arrastra una cuestión que nunca se ha resuelto del todo: cómo promover el encuentro entre religiones sin dar la impresión de que todas ellas son caminos equivalentes, y cómo distinguir la cooperación por la paz de una oración común que difumina la fe en Cristo como único Salvador. El cardenal Ratzinger, entonces prefecto de la Doctrina de la Fe, no ocultó sus reservas ante aquel primer encuentro, y quiso que en la edición de 2011, ya como Papa, cada confesión rezara por separado.
A esa vieja cuestión doctrinal se suma este año una más concreta. Sant’Egidio no ha publicado la relación de delegaciones musulmanas. Su registro de ponentes de ediciones anteriores incluye nombres muy próximos al poder saudí, empezando por el jeque Mohammad al-Issa, secretario general de la Liga Musulmana Mundial, organización con sede en La Meca y financiada por el Estado saudí, que fue ministro de Justicia del reino. La organización no ha aclarado si alguno de ellos estará en Asís.
El silencio sobre La Meca
El 14 de octubre, Arabia Saudí ejecutó en la región de La Meca a dos limpiadores bangladesíes, Nazrul Islam Abdul Basir y Sweety Akter, condenados a muerte por un «acto inmoral» en una mezquita que las autoridades nunca han descrito.
Fueron juzgados a puerta cerrada y su propio Gobierno se enteró de la ejecución por la agencia oficial saudí. Sweety era madre de una niña de cuatro años.
Pocos días antes, el cardenal Pietro Parolin había calificado de incomprensible el fusilamiento anunciado en Estados Unidos del autor de la matanza de Fort Hood y había anunciado una declaración formal de la Santa Sede. El propio León XIV recordó en la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte que la pena capital atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona. Sobre los dos trabajadores ejecutados en La Meca, ni la Secretaría de Estado ni la Sala de Prensa han dicho una palabra.
El Papa no estará en Asís para pronunciar en persona su llamamiento por una paz desarmada y desarmante. Su mensaje sí llegará, y con él la ocasión de comprobar si la defensa de la dignidad humana que la Iglesia proclama ante Washington alcanza también a dos inmigrantes pobres ejecutados en la ciudad santa del islam, en un encuentro donde el diálogo con el mundo musulmán ocupa un lugar central.
LOS TURBIOS MANEJOS DE SANT´EGIDIO
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