BIEN POR HONDURAS

El Congreso Nacional de Honduras acaba de adoptar una decisión que debería ser observada con atención en toda Iberoamérica: aprobó por unanimidad la creación de una comisión destinada a investigar a las organizaciones clandestinas que promueven y facilitan abortos ilegales mediante pastillas, redes sociales y otros medios digitales.
No se trata de una declaración simbólica ni de una discusión abstracta sobre el aborto. El Congreso hondureño ha decidido enfrentar una práctica concreta que opera dentro de sus fronteras: la venta clandestina de misoprostol, la entrega de instrucciones por WhatsApp y la realización de abortos en domicilios particulares, al margen de la legislación, de los controles farmacológicos y de la supervisión médica.
Carlos Polo en Adelante España
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